domingo, 26 de enero de 2014

ALGO HUELE MAL

Por Damián Javier Lazota
Hubo un tiempo donde lo que actualmente llamamos basura eran sólo desperdicios orgánicos. La revolución industrial, el capitalismo y la sociedad de consumo comenzaron a generar grandes cantidades de residuos cada vez más complejos en su estructura química.

El paso del tiempo ha ido incorporando nuevos descubrimientos de manera casi exponencial en los países principalmente capitalistas. Estos, envueltos en sistemas económicos y financieros que invitan al consumo irresponsable, generan ingentes toneladas de basura que al ser acumuladas contaminan el suelo, el agua y el aire.

Es evidente que los gobiernos tienen una cuota parte mayor de responsabilidad por no generar políticas tendientes a conservar el ambiente en que vivimos, aunque no debemos dejar de lado a las empresas que producen bienes de consumo y no están a la altura de las circunstancias, eludiendo sus obligaciones de generar menos residuos.

Los seres humanos, animales de costumbre, en su conjunto como sociedad deben recibir mensajes claros y realizables a la hora de implementar políticas destinadas a reducir la cantidad de residuos sólidos urbanos (RSU), que se generan colectiva e individualmente.

Basura en las calles de Viedma
Viedma es un ejemplo contradictorio en su decisión por reducir los niveles de basura. Una excelente resolución en el ámbito municipal fue la de poner fin a las bolsas de nylon que se entregaban en los comercios, especialmente supermercados. Sin embargo, esta no fue acompañada por políticas serias que invitaran a la separación en origen de los RSU. Es más, cuando se pidió a la población que separara la basura en orgánicos, inorgánicos y vidrio, a la vista de todos, los contenedores eran volcados y mezclados en los camiones recolectores, dejando sin efecto el esfuerzo ciudadano de separar sus desperdicios. Un claro ejemplo de derroche de recursos. Los aportes de los contribuyentes despilfarrados en campañas publicitarias que sólo se quedaban en el comunicado más no en la praxis, generado malestar y desconfianza en la ciudadanía que había comprendido la necesidad de clasificar la basura según su característica.


Basura en las calles de Viedma
En el mismo sentido, en enero de 2004, junto a organizaciones sociales, vecinales y ONG´s, me tocó ser testigo del cierre de la CEAMSE -Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado-, de Villa Domínico, localidad perteneciente al partido de Avellaneda en la provincia de Buenos Aires. Allí se encontraba el basurero más grande de América Latina creado en 1978 por la dictadura de Videla. Meses más tarde, en mayo de 2004, la Asamblea de Wilde convocaría a un congreso nacional –en el que participaron asambleas de todo el país, incluso de la República Oriental del Uruguay-, para el tratamiento de los RSU con el propósito de dar una señal a la dirigencia nacional. A pesar de haber sido declarado de interés por la cámara de senadores y diputados de la Nación y la provincia de Buenos Aires, el proyecto quedó en la nada.

Quienes participamos del congreso tuvimos la oportunidad de introducirnos en ese gigante emanador de gases tóxicos acusado de enfermar a la población cercana. Grande fue la sorpresa cuando nos encontramos parados frente a las montañas de basura tapadas por tierra –vervideo-, con los gases queriendo salir y un río de lixiviados corriendo debajo de nuestros pies.

Una sociedad que no es capaz de comprender los peligros de no tratar la basura que genera pone en riesgo su salud y la del ambiente donde se encuentra. Evitar una emergencia sanitaria es posible e implica fomentar políticas de prevención en torno a la basura que sale de nuestras casas. Los gobiernos deben crear políticas de prevención en un acuerdo con la sociedad.

La CEAMSE de Villa Dominico nos obliga a no repetir la historia. En Viedma estamos a tiempo de replantearnos qué hacer con la basura que producimos. En el mientras tanto, es vital que la población tome conciencia de no arrojar sus desperdicios a la calle, plazas y playas y respetar los días y horarios en los que se retira la basura como tener en cuenta los vientos de la patagonia, perros, gatos y roedores, factores que atentan contra la buenas prácticas.