miércoles, 22 de enero de 2014

LA REVOLUCIÓN NO SERÁ TRANSMITIDA

Por Damián Javier Lazota
Posiblemente Venezuela sea el ejemplo más contundente de una sociedad claramente polarizada entre los que pretenden salir del fango de la pobreza y aquellos que intentan conservar sus privilegios a toda costa.

Con el ascenso de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela, los sectores acomodados del país comienzan a perder privilegios en beneficio de los más pobres. A esa altura, analistas políticos de la región no dudan en asociar al chavismo como “peronismo tardío”.

Una minoría afectada por las políticas del gobierno bolivariano reaccionan y ponen en marcha la contra revolución a través de sus cadenas de manipulación. Los medios privados son el principal bastión de la burguesía venezolana y no dudarán en usalos como ametralladoras para acallar las voces de una mayoría que vive en la miseria.

“La revolución no será transmitida” - o “televisada”-, es un documental irlandés producido por los cineastas Kim Bartley y Donnacha Ó Briain en el momento justo en que la oposición a Chávez realizaba un golpe de Estado. Lo que se dice estar en el momento justo.

Este histórico documental en su introducción describe brevemente cómo Chávez llega al poder, haciendo hincapié en las horas previas y posterior al golpe de Estado durante los días 11, 12 y 13 de abril de 2002.

Los medios, que en esta agresiva ofensiva cumplen un papel fundamental, van preparando el terreno para la estocada final. Sorprende lo que se dice a través de las pantallas de televisión privada de aquel país caribeño.

Los directores del documental asombran al mundo al desbaratar una sorprendente manipulación de las imágenes, especialmente sobre el puente donde se encontraban seguidores armados de Chávez disparando a una supuesta multitud que se opone al gobierno. También muestran la grotesca asunción de Carmona. Parece un guión mal ensayado, típico de cualquier película hollywoodense que se mofa de los gobiernos títeres latinoamericanos. Al ver las imágenes, muchos hablarían de país bananero.

Finalmente el pueblo que asume que Chávez no renunció y está secuestrado con paradero desconocido sale a las calles para defender a un presidente que cree sincero. El final es conocido.