domingo, 16 de febrero de 2014

SALTAR EL CERCO

Por Damián Javier Lazota
En estos días donde la política partidaria se aleja de comités y unidades básicas, donde todo lo cocinan iluminadas cúpulas en bares u oficinas de selectos dirigentes aislados de la militancia, y esta lo acepta, que bueno exista un espacio donde política es sinónimo de disenso, debate, de apasionada discusión al ritmo de quienes son la cara visible de la segunda fuerza provincial en Río Negro.

Hoy hablaré de los invisibles, de los artesanos silenciosos, constructores de un espacio que pretende la osada tarea de gobernar en 2015.

El 27 de octubre del pasado 2013 se sentaron las bases de una nueva forma de hacer política y por estos días se está dando sustento a ese enunciado que inevitablemente enriquecerá un espacio ávido de estudio al que se puede sumar cualquier ciudadano con iniciativa y ganas de generar propuestas que rompan con la rutina de las malas prácticas.

En una provincia con aulas cerradas y un alto porcentaje de la sociedad mostrándose ajena, indiferente a esta provocación o incompetencia, se evidencia una crisis de valores que podrían ser el motivo del gran apoyo que el Frente Progresista recibió de la mano de la ciudadanía hace unos pocos meses.

En un sentido superador del ejercicio de las políticas actuales, el Centro de Estudios Progresista -CEP- está dando sus primeros pasos hacia, tal vez, un proyecto que muestre a las claras que se puede construir en beneficio del pueblo en lugar de reducirse al deseo de las corporaciones que tanto asustan a gobiernos y dirigentes de amplios sectores de la política argentina.

Saltar el cerco es la propuesta de una mayoría de profesionales y estudiosos militantes que pretende romper los esquemas habituales de la política regional. De nada sirve ser un mero administrador de los recursos disponibles en el área municipal o provincial si sus autoridades elegidas por el voto se convierten en gestores de propuestas vacías de contenido. La muestra la da el gobernador Weretilneck con medidas de ajuste y reestructuración del presupuesto en distintas carteras ministeriales, que en principio parece una actitud demagógica que no hace más que desnudar la inexistencia de un proyecto de gobierno.

El CEP pretende ser un espacio de debate de ideas donde se buscará renovar la forma de hacer política y demostrarle al ciudadano que existen caminos y prácticas que hasta hoy son tan desconocidas como beneficiosas para la comunidad.