sábado, 3 de enero de 2015

SUEÑOS

Por Damián Javier Lazota
RECUERDOS SIN PAUSA

Un piano suena en mi cabeza. Con teclas pausadas, sentimentales, que me llevan a la infancia donde tenía sueños repetidos. Allá, en mi vieja casa de Wilde, cuando todavía éramos tres por la ausencia de un padre que nunca quiso estar ausente, en invierno, mi madre planchaba la cama en la que dormía y se concretaban los sueños más increíbles que pueda tener un niño. Me gustaba volar. Corría por un
largo pasillo para tomar carrera y emprender vuelo. El esfuerzo era total. Y aunque a duras penas podía superar la puerta de calle, lo lograba. Una vez en la vereda, me dirigía a la esquina donde se encontraba el almacén de Don Atilio. Hasta ahí llegaba. Tal vez por eso mis sueños se reiteraban una y otra vez con la ilusión de poder, algún día, concretar ese vuelo soñado.