martes, 27 de enero de 2015

ETERNO AMOR

Por Damián Javier Lazota
RECUERDOS SIN PAUSA

Me tomó de la mano y en la pizzería del barrio me contó cosas que no quería escuchar. Cosas no buscadas ni deseadas. Cosas de grandes que astillan los sentimientos de un niño. Cosas que pasan. Era otoño. Parecía invierno. Mi viejo me dice que se va a separar de mi madre. Tenía nueve o diez años y ser el mayor
me convertía en el encargado de prestar el oído. Los recuerdos parecen indelebles cuando duelen. Pero después de la tormenta, la calma. Después de algunas pocas, pero eternas semanas, el reencuentro. Los preparativos, un par de tarjetas de regalo, los cuatro, una cena compartida, y un lápiz labial que no se hizo esperar. Antes que mi padre se marchara fui corriendo al baño y me subí a la bañera para llegar al espejo que mejor guardaba los secretos. Y escribí... luego de despedir a mi padre, mi madre emocionada me llama para mostrarme la leyenda que decía; “Miky ama a Ana, por siempre”. Luego volvieron. Juntos sembraron la última semilla que floreció cuando él ya no estaba. Ésta vez la decisión la tomó el corazón. Jamás conté a mi madre que fui yo quien escribió…